Las portadas de ‘El País Semanal’ se han convertido en una pequeña máquina del tiempo. Al repasar esta selección de nuestros primeros 50 años podemos volver a sentir la emoción que nos provocaron. Toda portada es un salto al vacío, a ese espacio donde la revista se lo juega todo a un golpe, a conectar con el lector, a plasmar el espíritu del momento.