Su extensa y brillante carrera en EL PAÍS y la SER, promoviendo el buen periodismo, lo convierten en uno de los profesionales del oficio más influyentes del último medio siglo. Invocando lo que pueda quedar del consenso que alumbró la mejor España, procedería declarar un alto el fuego en las trincheras mediáticas para despedir con honores a Augusto Delkáder, fallecido este viernes en Madrid.