No es sensibilidad exagerada ni rasgo de carácter: es una trampa neurológica.La especialista revela hasta dónde puede llegar el impacto de la misofonía en la vida cotidiana. Dejar de comer con la familia renunciar a un trabajo o mudarse de casa por culpa de un sonido. Lo que parece exagerado es para muchas personas con misofonía una realidad cotidiana.