La reflexión del escritor brasileño invita a dejar de buscar aprobación externa y comprender cuándo realmente vale la pena dar explicaciones. En ocasiones, sentimos la necesidad de justificar nuestras decisiones, aclarar nuestras acciones o convencer a otras personas de que estamos haciendo lo correcto. El temor a ser juzgados puede llevarnos a dar explicaciones incluso cuando no son necesarias.