A lo largo de nuestra historia, el fenómeno de El Niño ha puesto a prueba la capacidad de Chile para enfrentar sus impactos climáticos. Sus efectos sobre las precipitaciones, las temperaturas y diversas actividades productivas nos han dejado importantes lecciones. Hoy, gracias al avance de la ciencia y al fortalecimiento de la coordinación institucional, contamos con mejores herramientas para anticipar sus consecuencias.