El Parlamento de Israel, conocido como la Knéset, cuenta con 120 escaños, por lo que un gobierno necesita al menos 61 para tener una mayoría. Israel utiliza un sistema electoral de representación proporcional, en el que sus ciudadanos votan por partidos y no directamente por un candidato a primer ministro. Los escaños se distribuyen en función del porcentaje de votos que obtiene cada partido.