El presidente, que cumple 81 años este martes, empieza un cuarto mandato que abre la sucesión en la izquierda y la obliga a responder a un malestar para el que ya no le sirven sus viejas fórmulas. Un par de días antes de la votación, un grupo de señoras mayores con pegatinas de Lula en la solapa se plantó a ondear banderas en la feria que cada viernes llena de ropa, frutas.