Durante 46 años fue una parada obligatoria para fotógrafos y estudiantes de comunicaciones. Profesa se despidió con la tienda llena y el reconocimiento de quienes encontraron allí materiales, revelados y amistad. El día de su cierre definitivo, hace dos sábados, los dueños de Profesa tuvieron una jornada de trabajo como ya no recordaban.